Especial: el futuro del fitness y el entranamiento I

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No hay duda de que el mundo del entrenamiento físico evoluciona con el pasar de los días y cada vez estará más a la vanguardia del crecimiento global, de la ciencia, de la medicina, de la tecnología y de un sinnúmero de ramas que convocan al desarrollo constante de este pequeño “universo”. Es así como hoy comenzamos una serie de 3 artículos en los cuales evaluaremos los posibles rumbos que tomará el fitness, el entrenamiento físico, el ejercicio y el deporte. El día de hoy comenzaremos analizando todos los por menores que son visibles desde nuestro papel de medio de comunicación de entrenamiento.

Lo primero que deberíamos analizar es la sociedad en la que vivimos y comenzaremos con un ejemplo que ilustra las diferencias que todos hemos percibido: los padres nacidos más o menos a partir de 1.970, se han visto realmente asombrados por los cambios, cambios que han asumido como propios, pues es muy frecuente ver hombres entrados en los 40, haciendo uso de los gimnasios, acudiendo a entrenadores y alimentándose saludablemente con el único objetivo de tener una buena figura.

Y es que si bien los orígenes del entrenamiento son más antiguos de lo que se piensa, el concepto como tal se estableció en la práctica hace relativamente poco tiempo, cuando los hombres dejaron de ser los típicos machos mal olientes y las mujeres abandonaron los términos ama de casa, para salir al mundo y encontrar todas las posibilidades y reformas que le podían hacer su cuerpo. Pero si lo pensamos de una forma más integral, podemos decir que la musculación o una figura atractiva son cuestiones de naturaleza:

Basta con observar a los animales, que si bien algunos mantiene relaciones sexual por instinto, hay otros que se ven claramente influidos por “el macho más grande, el dominante de la manada”, “la hembra más bien formada y con un organismo más desarrollado”, por lo cual el hecho de poseer un bue cuerpo es algo que llama la atención para muchas cosas en el mundo, y no solo para el sexo.

Esa sensación de querer ser aceptados dentro de nuestra “manada”, nos hace pensar un poco en la forma para hacerlo, y entonces aparece el ejercicio como la mejor, y quizás única forma natural (ayudad, claro está), de conseguir lo que queremos. Y de un momento a otro los carteles publicitarios de las primeras grandes marcas en la historia de la humanidad se dieron cuenta de que a los hombres les agradaba más la chica delgada que el tipo con bigote, y ese análisis de mercado dejó la conclusión de que la belleza debía ser completamente alterada para encontrar más clientes.

Apareció una rápida difusión de dicho descubrimiento mediante los medios de la época y luego un cambio de pensamiento que tuvo que llevar varios decenios para su instalación en la cotidianidad, hasta llegar a lo que hoy conocemos como prototipos de belleza y que todos hemos asumido como algo propio.

Si estuvo bien lo que hicieron o no, no nos corresponde juzgar porque cientos de personas han vivido de dicho establecimiento del fitness y el entrenamiento como practicas saludables. Y es allí donde hallamos el primer punto a analizar y con el que podríamos responder a ese juicio moral: el entrenamiento se creó como una manera de vivir bien y mejor, como una forma de expresar capacidades más altas de las que en tiempos pasados se nos habían planteado y comenzó el surgimiento de personas interesadas en hacerlo bien y hacerlo mejor.

No te pierdas nuestra segunda entrega de este especial del futuro del fitness y el entrenamiento en el mundo.