Hacer ejercicio en verano

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En los días en los que el sol abunda y las fiestas con amigos son frecuentes, es posible que olvidemos que debemos cuidarnos, pues el cuerpo es una máquina que trabaja a todo vapor los 365 días del año a toda hora, así que lo mejor es no descuidarnos por el hecho de contar con un clima cálido que nos hace ver el mundo de distintas formas todas tan divertidas, y lo primero es saber que el ejercicio físico no debe ser un deber, por los humanos guardamos la tendencia de abandonar en muy poco tiempo y sin intentos todo lo que consideramos trabajo fuera de las fechas de este.

Sabemos que hay días en los que el sol calienta los parpados y quieres pasar todo el día bronceándote, sintiendo la brisa del agua del mar en todo tu cuerpo y aunque eso está muy bien y deseamos que lo aproveches al máximo, también es cierto que cuando estás en épocas de descanso, se te hace doblemente difícil ir a trotar o acudir al gimnasio para recibir las ordenes de tu entrenador que, como es de suponerse, sabe que el descanso implica disciplina y posibilidades de desarrollo corporal.

Comienza con cambiar tu visión de la alimentación: En tiempos de calor hay una gran oferta de alimentos saludables que podemos resumir en una gran presencia de frutas en un buen estado de maduración, aprovecha aquellas que son tropicales, pues te darán mucha energía, un alto contenido de azúcares que el clima te ayudara a disipar y decenas de vitaminas para evitar los virus que proliferan gracias al calor. Cuando estés en la playa, pide en lo posible zumos de frutas sin presencia de azucares, pero antes cerciórate de que son hechos a partir de frutas reales, y no solo de endulzantes o colorantes artificiales que se vuelven muy comunes en esta época.

Mantente en movimiento: ¿Por qué no dar un paseo por la playa en la mañana y en la tarde? A veces no queremos trotar con tanto calor, pero sé inteligente y busca la mejor forma de entrenarte bajo condiciones hostiles y no te lo tomes tan a pecho, solo sal en la madrugada con la excusa de disfrutar del paisaje matutino, y recorre toda la superficie de la costa, de la misma forma puedes hacer en la tarde, lo importantes es que te mantengas siempre activo, buscando razones para estar de pie o por lo menos para ejercitarte.

No te olvides de entrenar la fuerza en circuitos que incluyan todos los grupos musculares, y no es necesario que lo hagas cada día, en cada momento, basta con que los efectúes dos veces a la semana en periodos de por lo menos una hora, pero que sea una hora que esté libre de distracciones de todo tipo, en pocas palabras: que sea de calidad.

Aprovecha los paisajes vespertinos para encontrarte contigo mismo, y no hablamos de una versión romántica de la espiritualidad, pero puedes aprovechar los espacios de color en el cielo, para hacer una reflexión de tu vida deportiva y echar un vistazo hacia atrás para ver lo que has hecho bien y los objetivos que tienes en mente, además el ambiente festivo te dará nuevos aires que debes usar siempre a tu favor, con el propósito de no desfallecer nunca.

El verano no puede ser una excusa para quedarte todo el día sentado frente al amor bebiendo cerveza y platicando con tus amigos, (pero hazlo), lo que importa es que no te olvides de tu otra vida, la del deporte y la salud física y mental que siempre será tan interesante como quieres que sea.