Motivarse como un deportista de alto rendimiento

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Nadie dijo que es fácil formarse como un deportista de alto rendimiento; pero existe una premisa: si tantos lo han logrado, ¿Por qué no lo puedo hacer yo? El problema radica en ese momento en el cual no contamos con objetivos claros y entonces cruzamos por una etapa de “depresión deportiva” caracterizada por la escasa o nula presencia de acciones que inciten a motivarse. Te enseñamos sencillos trucos para que cada día, en tus entrenamientos o competencias, encuentres una forma de estar a gusto con lo que haces.

Primero que todo debes estar seguro de que es algo que te ocasiona felicidad. Ten presente la siguiente pregunta: ¿esto es lo qué harías sin que nadie te pagara o te evaluara? Si la respuesta es sí, debes trabajar día tras día como una inyección de felicidad, por simple placer, es decir, sin esperar recompensas.

Haz una lista… ¿una lista?…

Así como lo oyes. Es mejor que tengas claras tus metas… entonces toma papel y lápiz y plantéate hasta qué punto quieres llegar, aunque no lo creas esto es más efectivo de lo que piensas y los psicólogos lo recomiendan como método de autogestión. Por ejemplo: busca un entrenamiento que te llame la atención y proponte llegar a la etapa más profesional.

Limítate:

Muchas personas inician el año con objetivos como bajar de peso, aprender inglés o tomar algún curso en el verano, pero la verdad es que estos objetivos se pierden al cabo de unas semanas, máximo un mes… ¿sabes cuál es el motivo? Es completamente obvio: la falta de constancia.

Así que lo mejor cuando quieres ser un deportista de alto rendimiento es trazarte un tiempo en el cual puedas cumplir tus objetivos: “en dos meses realizaré todos los ejercicios de este folleto”. De esta manera tu cerebro funcionará como una alarma que te recordará que debes practicar cada día y con rutinas precisas para poder lograrlo.

Acepta las repeticiones, más no lo tedioso:

La palabra “rutina” se vuelve pan de cada día en la vida de cualquier deportista, pero esta palabra tiene un significado distinto en el mundo del entrenamiento, ¿cómo?, de una forma simplísima: las rutinas pueden cambiar. Aventúrate a buscar nuevas formas de disfrutar tu entrenamiento, olvida eso de “25 repeticiones de…”, esto puede convertirse en una razón para abandonar lo que haces, así que encuentra poses divertidas, incluso bautiza tus ejercicios. Una excelente motivación es volverte el dueño de lo que haces, es tu espacio, tu mundo y como creador de ese mundo puedes jugar con cada cosa, ojo, siempre con disciplina.

Habrá días buenos y días no tan buenos:

Acéptalo. Tu vida no es perfecta y día tras día debes enfrentar problemas de todo tipo, pero, ¿adivina qué? Puedes convertirlos en resaltadores de tus habilidades. Sabemos que es un poco confuso por eso te traemos el siguiente ejemplo: la abanderada de la delegación chilena en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, Érika  Olivera, relata el calvario que vivió cuando por cuenta de su padrastro, fue violada desde los cinco años y para clausurar sus miedos y su coraje decidió practicar atletismo. Hoy por hoy es una de las mejores atletas de América.

Si bien es un ejemplo extremo, lo hacemos para que veas que por más grande que sea tu dificultad, el amor por lo que haces la supera con creses, por eso te hablamos tanto de la pasión y de tus inclinaciones al arduo entrenamiento y a la necesidad de disciplina.

No busques minimalismos:

Está bien que exista la posibilidad de que no puedas superar a tu ídolo, lo que cuenta es que lo tienes como referente, pues ello implica un poder de superación mayor. Es decir, si tienes una competencia importante donde debes vencer a tu contrincante más próximo, no pienses en vencerlo a él… ¿Cómo es eso?, piensa más bien en como superar a alguien que esté más capacitado que tu oponente, de esta forma podrás esforzarte más y de seguro el resultado va a sorprenderte. No lo olvides, motívate con retos más bastos de los que tienes.

Ante todo no permitas nunca que nada ni nadie extermine el amor por lo que haces. Ya ves lo que dicen: solo ponte de frente al sol y las sombras quedarán detrás de él”.