Lograr tu objetivo con la ayuda de Omar Moreno

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¡Hola! Sí, esa chica de las fotos soy yo. Es más, en las tres imágenes soy yo. ¿Te cuesta creer que la silueta un tanto gruesa de más de la chica de la foto del medio se haya transformado en esa mujer con cuerpo de súper modelo que ves a la izquierda y a la derecha? Todo esto tiene una explicación y te la voy a contar desde el principio.

Cuando era adolescente, era una chica muy sexy. Todos los muchachos me andaban atrás y tenía que sacármelos de encima como moscas. Me podía dar el lujo de elegir y eso fue lo que hice durante años. Sin embargo, cuando la adolescencia quedó atrás y comenzó lo que creí sería una prometedora juventud, engordé nada menos que quince kilos. Sinceramente no lo podía creer. La imagen que el espejo me devolvía parecía ser la de otra persona. Creí que sería algo temporal, pero estaba muy equivocada.

Convencida de que bajar esos kilos sería una tarea sencilla, me anoté en un gimnasio. Los meses pasaron y mi cuerpo seguía prácticamente igual. Creyendo que el problema era del gimnasio, cambié una y otra vez de club para obtener los mismos resultados. Finalmente me di cuenta que el problema era yo.

Por mi cuenta hice varias dietas famosas que prometen hacerte bajar de peso, pero lo que perdía un mes, lo recuperaba con creces al mes siguiente.

Así me pasé dos años, dos eternos años en los que los chicos miraban para otro lado cuando yo pasaba a su lado. Pasé de ser la más codiciada del secundario a la más fea con la que nadie quiere bailar. Estaba devastada.

Siempre había sentido hablar de los personal trainers, pero tenía la errada idea de que eran personas que robaban tu dinero mientras se sentaban a mirarte hacer ejercicio. Afortunadamente, mi mejor amiga insistió tanto hasta que un día, sólo para que se dejara de fastidiarme, me contacté con un personal trainer que hoy puedo asegurarte transformó mi cuerpo y mi vida.

En seis meses mi cintura pasó de medir ochenta centímetros de contorno a alcanzar la histórica medida de sesenta. Mis piernas tienen los músculos marcados como si hubiera sido una atleta toda la vida. Mis abdominales están marcados como jamás soñé que pudieran estar y mis brazos ya no se mueven cuando corro el autobús. En otras palabras: soy una mujer nueva.

Las puertas cerradas ahora se abren
Cuando tienes sobrepeso hay muchas cosas que no puedes hacer. No sólo me costaba correr el autobús media cuadra, sino que no podía caminar grandes distancias sin tener que parar a descansar, cada vez que limpiaba la casa terminaba con muy fuertes dolores de espalda y mis valores de azúcar en sangre empezaron a dirigirse hacia límites peligrosos.

Yo no lo sabía entonces, pero el ejercicio intenso, el que mezcla entrenamiento aeróbico con levantamiento de peso, baja tus niveles de azúcar en sangre, por lo que hoy en día no sólo me siento y me veo realmente espléndida, sino que mi salud está en su mejor momento.
Cuando finaliza cada sesión me siento renovada, como si me hubieran dado un shock de vitaminas y energía. Una vez agarras el ritmo, no haces más que esperar con ansias tu próxima sesión.

El entrenamiento personalizado es tres veces más intenso que ir al gimnasio, ya que tu entrenador detecta tus problemas, analiza tus necesidades y te entrena para que puedas lograr tus objetivos tres veces más rápido.

Cuando miro mi documento de identidad, este me marca una edad que está muy por encima de cómo me siento. Mi vida ha cambiado, ahora vuelvo a tener una legión de admiradores que se desviven por conseguir una cita conmigo. ¿Y qué hay del trabajo? Hasta ahora he tenido tres entrevistas… y de los tres lugares me han llamado para empezar. Las decisiones vuelven a estar en mis manos, ¿no te gustaría que te pasara lo mismo?